viernes, 3 de junio de 2011

"LINEAMENTA"

INDIGNARSE SIN AMAR CREA SIEMPRE NUEVAS VICTIMAS

Fr. Santiago Agrelo, franciscano, es Arzobispo de Tánger. Ofrece una reflexión interesante y profunda sobre los acontecimientos que se viven en nuestro país en los últimos días.
Santiago Agrelo, 20 de mayo de 2011

Silvia Rozas me pregunta: ¿Qué piensas de @acampadasol? ¿Qué piensas del movimiento de indignación? Querida Silvia: la tuya es mucha pregunta para quien tiene sólo una versión mediatizada de lo que está aconteciendo. Aun así, intentaré decir algo sobre ello, aunque no sea otra cosa que pensamientos sueltos de un espectador lejano.

Cuando empezaron en los países del Norte de África los movimientos populares que reivindicaban justicia y libertad, intuí que aquello era el principio de un proceso que se extendería también a los países de Europa. La mía no era una intuición profética sino una deducción lógica: La mentira es un verbo perverso que ha puesto su tienda en la política; la corrupción ha invadido y gangrenado los tejidos de la sociedad; desigualdades lesivas de la vista y de la conciencia, injusticia, opresión, prepotencia, son corrosivos echados cada día sobre la piel de los pobres.

En una situación así sorprendía que no se hubiese levantado ya un viento de protesta, hería el conformismo de los jóvenes, y me parecía suicida el sopor de las conciencias. El grito de los pobres contra la injusticia lo dan desde hace mucho tiempo los emigrantes, que llevaron a los caminos la rebelión de los oprimidos, su lucha por una utopía de libertad y justicia.

Pero ese grito no tuvo, no tiene, una estructura de poder que lo haga resonar en los oídos de la sociedad. No interesaba oírlo. Hemos aprendido que mueren, como en su día aprendimos la tabla de multiplicar. Ahora, cuando la humillación entra en nuestras casas en forma de crisis que te niega la dignidad del trabajo y la justicia del pan, ahora caemos en la cuenta de que hay cosas que cambiar. Y ésta es la verdadera cuestión: ¿Qué es lo que se ha de cambiar? He oído hablar de la ley electoral, de las listas de los partidos...
Supongo que en el deseo de todos está lograr unas estructuras democráticas que permitan a los ciudadanos una mayor participación en la decisión política y un mayor control sobre quienes ejercen el poder. Sería difícil no compartir de corazón aquellas preocupaciones y estos objetivos. Pero no he oído hablar de compromiso personal con los pobres, de solidaridad personal con los que no producen, de austeridad personal para compartir con el más desafortunado lo que no hemos malgastado.

Es ciertamente importante el cambio que hemos de exigir a los políticos, pero lo es más, creo yo, el que hemos de exigirnos a nosotros mismos; y éste, el mío, es un cambio que está en mis manos hacer y del que yo solo soy responsable. Veo con esperanza lo que acontece, y no olvido que está en mi mano realizar ya algo de cuanto espero.

Por eso, hermana Silvia, quiero cerrar esta respuesta con una cita de una mujer que se echó a la calle porque le dolían sus hermanos: “Ofrecer a quienes viven en nuestro entorno el amor que hemos recibido, dar hasta sentir daño porque el amor auténtico hiere, es por lo que tenemos que amar hasta sentir dolor: a través de nuestro tiempo, de nuestras manos, de nuestros corazones. Tenemos que compartir todo lo que tenemos” (Teresa de Calcuta). Indignarse sin amar crea siempre nuevas víctimas.

Un abrazo de tu hermano menor.

viernes, 20 de mayo de 2011

VITA CONSECRATA "Sobre la Vida Consagrada y su misión en la Iglesia en el mundo"

Una Palabra para la VIDA

NUEVA EVANGELIZACIÓN TAREAS A REALIZAR

JOSE-Merce Llopis Alcayde
Una pequeña reflexión sobre nuestra responsabilidad en la tarea de la nueva evangelización.
¿A qué llamaríamos la nueva evangelización?
---Vendría a ser como un nuevo y constante ardor, que nace de esa profunda experiencia personal con Cristo, que, siguiendo su lógico y normal desarrollo, se engrandece al hacerse comunitaria y se proyecta a las circunstancias del mundo de hoy. Todo un proceso de madurez en la fe.
 ---También resumimos esta nueva evangelización en el desarrollo de las tres f:
FIDELIDAD, que sería el cimiento de la evangelización. El ser fieles nos llevaría a la segunda f:
FELICIDAD, que es la característica de quien se sabe en las manos de Dios. Las dos juntas conducen a la
FECUNDIDAD. BONUM EST DIFUSSIVUM SUI. Quien se encuentra inmerso en esta dinámica de Dios, entrará en comunión y comunicación, características fundamentales de la nueva evangelización, con los que conviven con él y con el mundo de hoy.
 ---Destacamos con mucha intensidad el papel importantísimo de nuestras comunidades. Más aún, nuestras parroquias, nuestros párrocos y vicarios entre sí, las comunidades religiosas y todas las familias , deben ser  auténticas comunidades de encuentro y vivencia, que presentamos y ofrecemos al mundo de hoy. Y así, sentirnos enviados, desde la experiencia de nuestras comunidades, a ser vida para los pobres del mundo de hoy. No somos enviados desde la experiencia de una fe vivida personalmente sin comunidad.
 Desde ahí, desde nuestra experiencia de fe comunitaria, dejaremos de teorizar y el proceso de evangelización no será una enseñanza teórica, sino la fuente que riega con una nueva comunión y comunicación a todos los demás.
---Estos grupos comunitarios  son los que entran en diálogo con todos los problemas del mundo de hoy, como pueden ser:
RECHAZO Y ABANDONO DE LA FE...
AMBIENTE DE FACILILIDAD, COMODIDAD E INDIVIDUALISMO…
 INDIFERENCIA Y AUTOSUFICIENCIA, EXTROVERSIÓN Y MIEDO AL SILENCIO.
MATERIALISMO Y HEDONISMO…
INCONSTANCIA Y MIEDOS…

Características que no nos perjudicarán. Estamos avalados por una experiencia de vida en comunidad ,y esta  experiencia es siempre más fuerte que las dificultades con las que se encuentra. Más aún, las dificultades del mundo de hoy, serán el estímulo que aguijoneará el espíritu comunitario, para encontrar, desde ahí, la respuesta al mundo de hoy, y darnos cuenta de que éste es el campo en el que nos llama el Señor a trabajar, y es el mejor posible.
 Y estas mismas dificultades serán las que crearán la auténtica madurez de la comunidad y de cada uno de sus miembros.
Evangelizar desde la teoría crea cerebros, no familia, que es nuestra fe y el ambiente en el que se desarrolla. Es por ello que la nueva evangelización nos debe llevar a repensar nuestro estilo de vida, y puede que éste se vea dominado por las características de la sociedad y, entonces, sí que no tenemos nada que decir al mundo de hoy. Somos como ellos. Son propuestas de ambiente lo que necesita la sociedad; propuestas y orientaciones teóricas, gracias a Dios, tenemos en abundancia.

 También, desde este ámbito comunitario, descubriremos también los verdaderos tesoros del mundo de hoy , que los tiene, sin acusaciones innecesarias, ni lamentaciones evasivas. Nosotros somos parte integrante y esencial de ese mundo, que, a veces, no nos gusta, y, desde la comunidad, hemos de aprender a darle lo que, con actitudes a veces contradictorias, nos pide y nos exige:
 En su estrés, les demos el reposo de la plegaria...
 En su dificultad de convivencia y problemática del amor, les presentemos nuestro sentirnos amados y felices con Dios y con nuestros hermanos..
 A su afán de tener, el equilibrio y serenidad de nuestra pobreza, que nos conduce a una verdadera vivencia de nuestra vida en Dios, como tesoro y comunión...

 A su desmedido afán por encontrar la felicidad en diversiones y evasiones exageradas, presentarles el gozo de las cosas pequeñas en un ambiente de comunión y comunicación...
 A su individualismo y autosuficiencia, la maravilla que significa el descubrir que nuestra vida es relación Dios y con los demás, y que es ahí donde radica nuestra fuerza.
 A sus miedos, les podamos presentar, como vivencia fundamental, la seguridad que supone, incluso hasta humanamente, la presencia viva a nuestro lado, de Dios, los demás y los problemas y deseos del mundo de hoy.

 Al mundo de hoy, a las personas de esta sociedad, no les gusta su propio aspecto, e ingenua, afanosa  y absurdamente lo buscan en tantas realidades fuera de sí y lejos de las personas con las que conviven. Y somos nosotros los que les hemos de enseñar ese hermoso viaje a los entresijos de su propia alma y a la acogida de nuestros hermanos, donde Dios ha dejado todo lo que necesitamos y nos conviene.  Son el mejor regalo para nuestra vida.

 A su afán desmedido por buscar lo fácil y cómodo, presentarles esa otra fuerza que nace del interior, donde reposa el Señor, y se intensifica y engrandece en la mismas dificultades de la comunión.
 Y, de esta manera, todos, sacerdotes, religiosos y seglares, por contagio, comunitaria y formativamente, harán de sus comunidades y familias, lugares de encuentro con Dios, entre sí y con el mundo y sus problemas.

  Éste, el mundo, nos pide, desde su soledad, vivencia comunitaria y, con ella, formación seria y profunda. El protagonismo de nuestras comunidades viene exigido por la madurez y desarrollo de su propia vivencia de la fe. Todos tenemos nuestro lugar  y no puede ser sustituido por nadie. Lancémonos a realizarlo en el mundo de hoy y daremos así respuesta oportuna a todos sus deseos y, lo que es muy importante, encontraremos nuestra paz en el mundo de hoy.

Racó de St. Francesc 17 de mayo, fiesta de S- Pascual, franciscano