jueves, 28 de abril de 2011

NUEVO INICIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está Jesús con ellos. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. No pueden escuchar sus palabras llenas de fuego. No pueden verlo bendiciendo con ternura a los desgraciados. ¿A quién seguirán ahora?

Está anocheciendo en Jerusalén y también en su corazón. Nadie los puede consolar de su tristeza. Poco a poco, el miedo se va apoderando de todos, pero no le tienen a Jesús para que fortalezca su ánimo. Lo único que les da cierta seguridad es «cerrar las puertas». Ya nadie piensa en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Sin Jesús, ¿cómo van a contagiar su Buena Noticia?
El evangelista Juan describe de manera insuperable la transformación que se produce en los discípulos cuando Jesús, lleno de vida, se hace presente en medio de ellos. El Resucitado está de nuevo en el centro de su comunidad de seguidores. Así ha de ser para siempre. Con él todo es posible: liberarse del miedo, abrir las puertas y poner en marcha la evangelización.
Según el relato, lo primero que infunde Jesús a su comunidad es su paz. Ningún reproche por haberlo abandonado, ninguna queja ni reprobación. Sólo paz y alegría. Los discípulos sienten su aliento creador. Todo comienza de nuevo. Impulsados por su Espíritu, seguirán colaborando a lo largo de los siglos en el mismo proyecto salvador que el Padre encomendó a Jesús.
Lo que necesita hoy la Iglesia no es sólo reformas religiosas y llamadas a la comunión. Necesitamos experimentar en nuestras comunidades un "nuevo inicio" a partir de la presencia viva de Jesús en medio de nosotros. Sólo él ha de ocupar el centro de la Iglesia. Sólo él puede impulsar la comunión. Sólo él puede renovar nuestros corazones.
No bastan nuestros esfuerzos y trabajos. Es Jesús quien puede desencadenar el cambio de horizonte, la liberación del miedo y los recelos, el clima nuevo de paz y serenidad que tanto necesitamos para abrir las puertas y ser capaces de compartir el Evangelio con los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Pero hemos de aprender a acoger con fe su presencia en medio de nosotros. Cuando Jesús vuelve a presentarse a los ocho días, el narrador nos dice que todavía las puertas siguen cerradas. No es sólo Tomás quien ha de aprender a creer con confianza en el Resucitado. También los demás discípulos han de ir superando poco a poco las dudas y miedos que todavía les hacen vivir con las puertas cerradas a la evangelización.
Eclesalia.net

viernes, 22 de abril de 2011

LA PASION


Año: 2004
Director:  Mel Gibson
Nominada a tres Óscars de la Academia: mejor maquillaje, mejor banda sonora y mejor fotografía. Ganó 17 premios de cine y fue nominado a otros 
Sinopsis:
La pasión de Cristo es una película que relata la pasión y muerte de Jesucristo.
Recrea los agónicos y redentores eventos que tuvieron lugar durante las últimas doce horas en la vida de Jesús de Nazaret desde el momento en que acude al Huerto de los Olivos (Getsemaní) con los apóstoles a orar tras la Última Cena.
Desde el estreno levantó una gran polémica, y más entre la comunidad judía (quienes además la declararon antisemita, aunque en esencia resulta fiel al contenido de los Evangelios), motivada principalmente por las violentas escenas que se dan a lo largo de la película.
Los textos son los siguientes:
- La oración y Agonía en el Huerto de los Olivos. (Lc 22, 39-46).
- La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. (Jn 18, 33, 19;1).
- La Coronación de Espinas. (Mt 27, 29-30).
- Jesús carga con la cruz a cuestas camino al Calvario. (Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21).
- La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. (Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35).
- Finalmente, la película incluye la Resurrección de Jesucristo al tercer día de su Muerte.

Para ver la película, haz click aquí

JESÚS TENÍA RAZÓN

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
¿Qué sentimos los seguidores de Jesús cuando nos atrevemos a creer de verdad que Dios ha resucitado a Jesús? ¿Qué vivimos mientras seguimos caminando tras sus pasos? ¿Cómo nos comunicamos con él cuando lo experimentamos lleno de vida?

Jesús resucitado, tenías razón. Es verdad cuanto nos has dicho de Dios. Ahora sabemos que es un Padre fiel, digno de toda confianza. Un Dios que nos ama más allá de la muerte. Le seguiremos llamando "Padre" con más fe que nunca, como tú nos enseñaste. Sabemos que no nos defraudará.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios es amigo de la vida. Ahora empezamos a entender mejor tu pasión por una vida más sana, justa y dichosa para todos. Ahora comprendemos por qué anteponías la salud de los enfermos a cualquier norma o tradición religiosa. Siguiendo tus pasos, viviremos curando la vida y aliviando el sufrimiento. Pondremos siempre la religión al servicio de las personas.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios hace justicia a las víctimas inocentes: hace triunfar la vida sobre la muerte, el bien sobre el mal, la verdad sobre la mentira, el amor sobre el odio. Seguiremos luchando contra el mal, la mentira y el odio. Buscaremos siempre el reino de ese Dios y su justicia. Sabemos que es lo primero que el Padre quiere de nosotros.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios se identifica con los crucificados, nunca con los verdugos. Empezamos a entender por qué estabas siempre con los dolientes y por qué defendías tanto a los pobres, los hambrientos y despreciados. Defenderemos a los más débiles y vulnerables, a los maltratados por la sociedad y olvidados por la religión. En adelante, escucharemos mejor tu llamada a ser compasivos como el Padre del cielo.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora empezamos a entender un poco tus palabras más duras y extrañas. Comenzamos a intuir que el que pierda su vida por ti y por tu Evangelio, la va a salvar. Ahora comprendemos por qué nos invitas a seguirte hasta el final cargando cada día con la cruz. Seguiremos sufriendo un poco por ti y por tu Evangelio, pero muy pronto compartiremos contigo el abrazo del Padre.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora estás vivo para siempre y te haces presente en medio de nosotros cuando nos reunimos dos o tres en tu nombre. Ahora sabemos que no estamos solos, que tú nos acompañas mientras caminamos hacia el Padre. Escucharemos tu voz cuando leamos tu evangelio. Nos alimentaremos de ti cuando celebremos tu Cena. Estarás con nosotros hasta el final de los tiempos.
Eclesalia.net

PASCUA GERMEN DE NUEVA VIDA

JOSE-MERCE LLOPIS ALCAYDE
A todos los hermanos, un saludo de gozo, paz y alegría. El Cristo ha resucitado y nos ha devuelto la alegría de la salvación. Ha restaurado y sanado nuestra vida con su sufrimiento, cruz y resurrección, manifestación extrema de un amor sin límites, con un único objetivo: hacernos capaces, con su amor, de compartir nuestra vida, como hermanos, sintiéndonos hijos de Dios, en comunión con Él, con los demás y con todo lo creado.
Es éste el principio de nuestra resurrección, que, empezando en el tiempo presente, llegará a su plenitud en el misterio escondido de Dios. Es el acontecimiento más trascendental de  nuestra vida, por sus consecuencias futuras y presentes. Cristo se ha encarnado, muerto y resucitado, para que cada uno de nosotros pueda vencer el demonio de la división,  se reconcilie consigo mismo, viva la fraternidad de la comunión y, así, sane su espíritu, y, con Cristo,  pueda vencer la muerte de sus propias máscaras, anticipo del triunfo final sobre la muerte última, que no le hará ningún mal.

La resurrección de Cristo nos ha hecho reconocernos como HIJOS DEL PADRE, y, al mirar a los otros, reconocerlos como nuestros hermanos, con los que compartimos un proyecto de vida, que culminará en la plenitud con Dios. La alegría de la pascua, del Cristo resucitado, es la alegría de la reconciliación. La novedad estriba en que todo empieza a ser amado; y el fruto del amor es la alegría. Es por ello que ésta, la alegría,  no nos la puede quitar  nada ni nadie, ni puede desaparecer de nuestra vida.  Ella, la alegría, es fruto de un amor resucitado, que no puede verse condicionado por realidades humanas o ambientales. Las sublima y las resucita todas con su fuerza, vida y esperanza.
En la pascua, se redimensiona todo de nuevo, y aparece el color brillante del que se revisten todas las personas y la creación entera: el amor. El Cristo resucitado va llamando a cada una de las criaturas, como una nueva creación, y nos susurra al corazón, donde resuenan las mejores noticias: YA PUEDES AMAR. Abandona la enfermedad de la división, la perturbación de tu desesperanza, la ceguera del odio y el rencor; dejemos y destruyamos, con el Cristo resucitado, las barreras de nuestras lamentaciones, pesimismos, que, simplemente, manifiestan nuestro individualismo inútil y nuestro orgullo camuflado.
ES LA PASCUA, EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN Y LA ESPERANZA. El momento en el que el Señor toca el corazón de cada uno de nosotros y, con voz sutil, insinuante y profunda, como un suave murmullo de viento de primavera, nos dice con verdadero cariño: DEJA DE MIRAR TUS PROPIAS DISTRACCIONES, Y ADMIRA, QUE ES PARA TI, EL HERMOSO PANORAMA DE TU VIDA, AMADA POR EL PADRE, REVELADA EN EL HIJO RESUCITADO, FORTALECIDA EN EL ESPÍRITU Y COMPARTIDA CON LOS HERMANOS.

¿No ves? Es el Cristo resucitado, que ilumina el camino de tus dudas y hace que te abandones en el “ahora de Dios…”
¿No ves? Es el Cristo resucitado, que te hace penetrar en “su tiempo”, que es eternidad, vinculado a su paciencia infinita. Éste, el tiempo de Dios, te hace salir del tiempo malsano del mundo, plagado siempre de urgencias y con síntomas inequívocos de prisas y velocidad.
¿No ves? Es el Cristo resucitado, que te mira a ti, como la mejor de las creaciones posibles y que, con suma delicadeza, te lo condiciona todo para que la puedas llevar a cabo. Ábrete a Dios y lo descubrirás.
¿No ves? Es el Cristo resucitado, que te ha instalado en el mejor de los mundos posibles, hic et nunc, y te ha hecho su embajador, para que concretes, hagas visible su presencia en las llagas y sufrimientos de tus hermanos.
¿No ves? Es el Cristo resucitado, el que quiere hacerte experimentar que el sufrimiento que ahora padeces, no tiene la última palabra. Él, el sufrimiento, es camino de triunfo, luz, liberación, madurez y amor.
¿No ves? Es el Cristo resucitado el que te hace ver y mirar a tu hermano con ojos de bondad; y, sólo y sencillamente, porque, de raíz y milagrosamente, ha sanado tu corazón. No busques más explicaciones. Todas serán tendenciosas e interesadas.
¿No ves? Es el Cristo resucitado el que te hace mirar en la dirección correcta en cada uno de nuestros fracasos. Duc in altum, y en la lejanía, en el horizonte, que se encuentra en tu propia intimidad, experimentarás el gozo de una  respuesta, cuya pregunta,  nunca te atreviste a formular.
¿no ves? Es el Cristo resucitado, el que ha vencido la muerte, el peor de los enemigos y nos ha colocado en el milagro de la vida, cuyas coordenadas son:
SENTIRNOS AMADOS SIN MEDIDA…
EN UN MISTERIO DE COMUNIÓN, AMAR, INCLUSO Y SOBRE TODO, LO QUE NO  ES AMABLE…
Y, EN UNA LUCHA SIN FIN, EXPERIMENTAR QUE SÓLO MADURAMOS, EN LA MEDIDA EN QUE NOS ENTREGAMOS AL PROYECTO DIVINO…
Y la muerte, en todas sus vertientes y matizaciones, se destruirá para siempre.
Un punto final falta por añadir. Es el tuyo, el personal. Sin éste, el personal, todo lo que has leído hasta ahora es inútil. No tengas miedo de entrar en aquello que te preocupa, aún a sabiendas que es un fracaso que te ha producido una herida sangrante en tu corazón. Y, llegado a este momento, DÉJATE RESUCITAR. ¿No ves? El Cristo resucitado sanará tu espíritu y, en un milagro sin límites, sembrará de amor las heridas de tu corazón.
Buena Pascua a todos los hermanos del Racó.
PD. La fiesta del Racó este año, y sin que sirva de precedente, no se celebrará el domingo siguiente a la pascua. La celebraremos el día 8 de Mayo, dos domingos después de la pascua. Os esperaremos a todos. Un abrazo de la comunidad del Racó a las diversas comunidades raconianas dispersas por el mundo.

viernes, 15 de abril de 2011

ESCÁNDALO Y LOCURA

JOSE ANTONIO PAGOLA
Los cristianos seguimos celebrando al Dios crucificado, para no olvidar nunca el "amor loco" de Dios a la humanidad y para mantener vivo el recuerdo de todos los crucificados. Es un escándalo y una locura. Sin embargo, para quienes seguimos a Jesús y creemos en el misterio redentor que se encierra en su muerte, es la fuerza que sostiene nuestra esperanza y nuestra lucha por un mundo más humano.
Los primeros cristianos lo sabían. Su fe en un Dios crucificado sólo podía ser considerada como un escándalo y una locura. ¿A quién se le había ocurrido decir algo tan absurdo y horrendo de Dios? Nunca religión alguna se ha atrevido a confesar algo semejante.Ciertamente, lo primero que todos descubrimos en el crucificado del Gólgota, torturado injustamente hasta la muerte por las autoridades religiosas y el poder político, es la fuerza destructora del mal, la crueldad del odio y el fanatismo de la mentira. Pero ahí precisamente, en esa víctima inocente, los seguidores de Jesús vemos a Dios identificado con todas las víctimas de todos los tiempos.

Despojado de todo poder dominador, de toda belleza estética, de todo éxito político y toda aureola religiosa, Dios se nos revela, en lo más puro e insondable de su misterio, como amor y sólo amor. No existe ni existirá nunca un Dios frío, apático e indiferente. Sólo un Dios que padece con nosotros, sufre nuestros sufrimientos y muere nuestra muerte.
Este Dios crucificado no es un Dios poderoso y controlador, que trata de someter a sus hijos e hijas buscando siempre su gloria y honor. Es un Dios humilde y paciente, que respeta hasta el final la libertad del ser humano, aunque nosotros abusemos una y otra vez de su amor. Prefiere ser víctima de sus criaturas antes que verdugo.
Este Dios crucificado no es el Dios justiciero, resentido y vengativo que todavía sigue turbando la conciencia de no pocos creyentes. Desde la cruz, Dios no responde al mal con el mal. "En Cristo está Dios, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino reconciliando al mundo consigo" (2 Corintios 5,19). Mientras nosotros hablamos de méritos, culpas o derechos adquiridos, Dios nos está acogiendo a todos con su amor insondable y su perdón.
Este Dios crucificado se revela hoy en todas las víctimas inocentes. Está en la cruz del Calvario y está en todas las cruces donde sufren y mueren los más inocentes: los niños hambrientos y las mujeres maltratadas, los torturados por los verdugos del poder, los explotados por nuestro bienestar, los olvidados por nuestra religión.
Los cristianos seguimos celebrando al Dios crucificado, para no olvidar nunca el "amor loco" de Dios a la humanidad y para mantener vivo el recuerdo de todos los crucificados. Es un escándalo y una locura. Sin embargo, para quienes seguimos a Jesús y creemos en el misterio redentor que se encierra en su muerte, es la fuerza que sostiene nuestra esperanza y nuestra lucha por un mundo más humano.
Eclesalia.net

sábado, 9 de abril de 2011

25 AÑOS DEL CENTRO SOCIAL DE MARILLAC

El Centro social es una casa de acogida. Donde se presta un servicio completo a la persona: Atención humana y personalizada, Atencion Sanitaria, Atencion Social, Ayudas económicas.
El 14 de Septiembre de 1986 llegaron las hermanas al barrio de Tombatossals para continuar la labor social que se estaba haciendo en el barrio. Donde funcionaba una guardería, un dispensario y un comedor para transeúntes.  En el año 1991 la Comunidad se traslada a un Maset situado en el Paseo Morella. En el contacto directo que habían tenido con las personas sin hogar, se fueron dando cuenta que la situación de estas personas se agravaba cuando sufrían alguna enfermedad y no tenían medios económicos, ni apoyos familiares y sociales.  
Al no existir en Castellon ningun centro público o privado que acogiera a estas personas, las Hijas de la Caridad decidieron crear el Centro Social Marillac, dado asi respuesta a esta necesidad.
Desde aqui nuestra gratitud por sus vidas entregadas en esta misión. Uniendonos a su acción de gracias por todo lo vivido en estos años.

25 AÑOS DE PRESENCIA MERCEDARIA EN CASTELLON

Los Mercedarios cumple 25 años de presencia en la Parroquia de San José Obrero asi como en el Centro Penitenciario de Castellon I.
Haciendo coincidir con este evento, se ha elegido Castellón como lugar donde tendrá lugar el Encuentro Nacional de Seglares Mercedarios. Los seglares que asistirán se reunirán en la Pérgola, y a las 13:00h la Eucaristia en la Basílica de Lledo.
Desde aqui nos unimos a la accion de gracias por sus vidas y misión carismatica.

EDUCAR EN VIRTUDES...


¿Sabes cuál es la diferencia entre el barro y la Roca? Al barro, cualquier lluvia lo diluye, cualquier torrente lo lleva por las mil veredas de los caminos, cualquier bache de terreno, lo transforma en un charco; en cambio la roca se mantiene firme ante las tempestades, se levanta como un baluarte después de una tormenta, como un desafío al mar y ante la impetuosidad de las olas. Así son los hombres , flacos o fuertes, como el barro y la roca.

Los primeros nos hablan de las debilidades, de apatías y comodidades, de dejar llevarse por la contrariedad, la tendencia habitual de ir hacia lo más cómodo y de sustituir lo mejor por lo más fácil. Nos hablan de esa inclinación a permanecer a merced de las opiniones ajenas, a dejarse llevar por los sentimientos y las depresiones, permaneciendo estancados, como charcos, frente a cualquier obstáculo.

Los hombres de Roca se mantienen firmes en medio de las dificultades, son fieles a sus principios y objetivos en los ambientes más adversos, no pierden su identidad al enfrentarse a las mareas contrarias de la opinión pública. Las turbulencias de la vida no lo derrumban, sino que reasaltan aún más su fortaleza.

Con razón el evangelio compara la vida de los hombres débiles y de los furtes con aquellos que edifican su casa sobre arena blanda e inconsistentes o sobre la roca, la sólida y segura (Cfr. Mt 7, 23-27). ¿A qué clase de hombres perteneces? ¿qué tipo de hombres y de mujeres estás formando en tus hijos y alumnos: inconsistentes como el barro o sólidos como la roca?
El Hombre es un ser maravilloso, rico de elementos diversos y formado por miles de matices, que requieren atención y adiestramiento adecuados. Cuando está armónicamente equilibrado, estructura una personalidad fuerte; y cuando está imbuido de fe, conforma un hombre o una mujer íntegros, ordenados y rectos. Por el contrario una persona que se deja llevar por sus sentimientos o por sus instintos, sin dejar que la voluntad juegue el papel que le corresponde, internamente es desordenada, sin armonía.

Quizás te estés preguntando, ¿realmente se puede lograr esta armonía en la persona? Yo te respondo: piensa en los grandes hombres que a lo largo de la historia han sido y siguen siendo auténticos guías de sus hermanos. No es necesario remontarse al siglo XV, están a tu lado. Contempla el ejemplo del recordado Juan Pablo II, que a lo largo de sus años de pontificado demostró ser un líder y guía infatigable. Cuando se le vio o escuchó, incluso después de su muerte, es recordado como un verdadero guía y amigo.

Se puede agregar otros nombres a nuestra lista de ejmplos: Madre Teresa de Calcuta, el rey Balduino, Tomás Moro…y ojalá en algunos años veamos escrito el nombre de tu hijo o de tus alumnos.
José Luis Martín Descalzo, en uno de sus famosos libros escribe: “…No es cierto, como muchos piensan, que la dicha puede encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa”.
Nuestro propósito es la toma de conciencia de formar en ellos una personalidad como la de esos grandes hombres y mujeres. Debemos ayudarles a construir una casa sobre roca, integralmente, con inteligencia, voluntad, carácter, sentimientos, conciencia moral y religiosa, y hacerlo de una manera armónica. 
Muchas veces pensamos que el amor a los hijos se demuestra dando todo lo que ellos quieren y hasta más e incluso, se trata de evitar todo sufrimiento “para que sean felices”; pero con esto creamos hombres sin estructura, sin voluntad, sin capacidad de sacrificio. El verdadero amor a los hijos no es ése. El verdadero amor a ellos etá en dejarles lo más grande que poseemos, es darles las herramientas apropiadas para que puedan caminar triunfantes por la vida.

Miguel Ángel Cornejo que un jóven pidió a su padre que lo llevara a conocer la cima de una alta montaña. El padre pensó en los grandes riesgos que esto implicaba y el esfuerzo que costaba, por lo que rentó un helicóptero para llevar a su hijo al volcán. El jóven vió todo el paisaje, pero con poco asombro. Para apreciar mejor la experiencia, debería haber escalado la montaña desde la madrugada, para que, al medio día, después de haber alcanzado la cima sudoroso y agotado, hubiera disfrutado el gozo de alcanzar la cumbre de la montaña con su propio esfuerzo. ¿No nos pasa eso también a nosotros?

viernes, 8 de abril de 2011

NUESTRA ESPERANZA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
El relato de la resurrección de Lázaro es sorprendente. Por una parte, nunca se nos presenta a Jesús tan humano, frágil y entrañable como en este momento en que se le muere uno de sus mejores amigos. Por otra parte, nunca se nos invita tan directamente a creer en su poder salvador: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque muera, vivirá... ¿Crees esto?»

Jesús no oculta su cariño hacia estos tres hermanos de Betania que, seguramente, lo acogen en su casa siempre que viene a Jerusalén. Un día Lázaro cae enfermo y sus hermanas mandan un recado a Jesús: nuestro hermano «a quien tanto quieres» está enfermo. Cuando llega Jesús a la aldea, Lázaro lleva cuatro días enterrado. Ya nadie le podrá devolver la vida.
La familia está rota. Cuando se presenta Jesús, María rompe a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver los sollozos de su amiga, Jesús no puede contenerse y también él se echa a llorar. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. ¿Quién nos podrá consolar?
Hay en nosotros un deseo insaciable de vida. Nos pasamos los días y los años luchando por vivir. Nos agarramos a la ciencia y, sobre todo, a la medicina para prolongar esta vida biológica, pero siempre llega una última enfermedad de la que nadie nos puede curar.
Tampoco nos serviría vivir esta vida para siempre. Sería horrible un mundo envejecido, lleno de viejos y viejas, cada vez con menos espacio para los jóvenes, un mundo en el que no se renovara la vida. Lo que anhelamos es una vida diferente, sin dolor ni vejez, sin hambres ni guerras, una vida plenamente dichosa para todos.
Hoy vivimos en una sociedad que ha sido descrita como "una sociedad de incertidumbre" (Z. Bauman). Nunca había tenido el ser humano tanto poder para avanzar hacia una vida más feliz. Y, sin embargo, nunca tal vez se ha sentido tan impotente ante un futuro incierto y amenazador. ¿En qué podemos esperar?
Como los humanos de todos los tiempos, también nosotros vivimos rodeados de tinieblas. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Cómo hay que vivir? ¿Cómo hay que morir? Antes de resucitar a Lázaro, Jesús dice a Marta esas palabras que son para todos sus seguidores un reto decisivo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que crea en mí, aunque haya muerto vivirá... ¿Crees esto?»
A pesar de dudas y oscuridades, los cristianos creemos en Jesús, Señor de la vida y de la muerte. Sólo en él buscamos luz y fuerza para luchar por la vida y para enfrentarnos a la muerte. Sólo en él encontramos una esperanza de vida más allá de la vida.
Eclesalia.net

martes, 5 de abril de 2011

CUANDO EL CREYENTE SE QUEDA SOLO

JULIO ALONSO AMPUERO   
En el siglo IX a.C. los israelitas se habían dejado llevar masivamente por el culto a los baales. Frente al Dios de Israel –invisible, trascendente– era muy fácil ceder al culto de los cananeos: su dios Baal garantizaba la lluvia y la fertilidad del suelo, y por tanto la cosechas. La tentación de aceptar un dios a su alcance, fácilmente manipulable mediante ciertos ritos, era fuerte. Porque el Dios de Israel, soberano y majestuoso, no se dejaba manejar en absoluto.

El culto a Baal era además propiciado por el poder político. Ajab, el rey de Israel, casado con Jezabel –una siro-fenicia–, propició la existencia de baales y astartés. La inmensa mayoría del pueblo, si no abandonó del todo la fe en Yahveh, sí al menos aceptó un sincretismo: intentó combinar el culto a Yahveh con el de Baal, que parecía asegurarles la fertilidad de sus campos.
En este contexto surge un hombre que no tolera ambigüedades y quiere defender a toda costa la pureza de la fe: Elías. Su mismo nombre –literalmente Eliyahu– es una declaración de guerra: «Mi Dios es Yahveh».

Pero no se conformó con las palabras. Pasó a los hechos. Y retó al pueblo que de debatía en esta ambigüedad: «¿Hasta cuándo vais a estar cojeando con los dos pies? Si Yahveh es Dios, seguidle; si Baal, seguid a Baal» (18,21). La interpelación era clara y tajante: no se puede jugar a dos cartas. Estaba en juego la verdad, y por tanto el bien del pueblo. Si seguían a un Dios falso, eso significaba vivir en la mentira y acabar en el fracaso. Estas palabras parecen anticipar las de Jesús: «No podéis servir a dos señores… No podéis servir a Dios y la Dinero» (Mt 6,24).

El pueblo no respondió nada. Sabían que Elías tenía razón. Pero estaban demasiado comprometidos con los baales, que les proporcionaban cierta seguridad…
Elías había quedado solo frente a los 450 profetas de Baal. Y realizó una propuesta audaz: ofrecer sendos sacrificios a los respectivos dioses, y el que hiciera bajar fuego del cielo sobre la ofrenda demostraría ser el verdadero Dios.
Elías estaba solo, pero le sostenía una fe inquebrantable en el Dios de Israel. Por eso se dirigió a Él suplicándole que actuase con hechos: «Yahveh, que se sepa hoy que tú eres Dios… respóndeme, y que todo este pueblo sepa que tú eres Dios que conviertes los corazones» (18,36-37).

Y Dios respondió. Y actuó una vez más, como ya lo había hecho tantas veces en la historia del pueblo. Y mostró con su actuación su realidad, su presencia, su poder.
Pero a Elías le tocó huir: se había opuesto a la reina. Y ésta juró que exterminaría a aquel hombre que osaba interponerse a su autoridad. Más aún cuando Elías denuncia al rey su abuso de poder al llegar a mandar –siempre bajo el consejo de su esposa Jezabel– que fuera asesinado un hombre del pueblo –Nabot– para quedarse con la viña que se le había negado a venderle (c.21).
Elías es perseguido a muerte y tiene que ocultarse y huir. Llega a experimentar el cansancio y el desaliento, llega incluso a desearse la muerte… Pero el Dios que se ha mostrado vivo y verdadero le sostiene y le cuida. Y en la intimidad de Horeb reanima sus fuerzas, reaviva su fe, le inunda de fortaleza y le capacita para seguir llevando adelante la misión confiada.

Cuando el creyente se queda solo es el momento de la prueba. Pero también es el momento de la fe que mueve montañas (Mt 17,20). Es el momento de la confianza que posibilita que Dios demuestre con los hechos que es real y verdadero (frente a los falsos dioses que el hombre, hoy como ayer, se construye). Es el momento de la fortaleza ante la persecución, incluso arriesgando la propia vida. Y, sobre todo, es el momento en que Dios actúa, realizando prodigios y maravillas, y llevando adelante su plan de salvación…
(Texto bíblico: 1 Reyes 17-22; 2 Reyes 1-2)

domingo, 3 de abril de 2011

Tríptico Acto Académico VC Salamanca

MACROFESTIVAL VIDA CONSAGRADA

Con motivo de la JMJ, se ha organizado un Macro-festival de la Vida Consagrada. Este tendrá lugar el día 18 de agosto a las 20:45 en el Palacio de Deportes en Madrid.
Para mas información dirigirse a CONFER Nacional, área de Pastoral Juvenil Vocacional, a Sofía Contreras


sábado, 2 de abril de 2011

ACTO ACADÉMICO VIDA CONSAGRADA SALAMANCA

El próximo 8 de abril se celebrará en la Universidad Pontificia de Salamanca un Acto Académico de la vida consagrada, convocado por la CEVC, la CONFER y CEDIS para conmemorar los quince años de la Exhortación apostólica Vita consecrata y los treinta años de la Instrucción colectiva de la CEE: La vida religiosa, un carisma al servicio de la Iglesiaque introduce el documento Cauces operativos para facilitar las relaciones mutuas entre obispos y religiosos de la iglesia en España.
Es un acontecimiento importante para toda la vida consagrada. Invitamos a  participar a todos/as