miércoles, 15 de diciembre de 2010

ESTÁ CON NOSOTROS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Antes de que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros». Su indicación no deja de ser sorprendente, pues no es el nombre con que Jesús fue conocido, y el evangelista lo sabe muy bien. En realidad, Mateo está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos al relato que nos va a ofrecer de Jesús, viendo en su persona, en sus gestos, en su mensaje y en su vida entera el misterio de Dios compartiendo nuestra vida. Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.

Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.
Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.
Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.
Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.
Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.
Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.
Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.
Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.
Eclesalia.net

lunes, 13 de diciembre de 2010

SILENCIO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Aumenta riesgo de guerra civil en Costa de Marfil
Sólo la prensa digital se esta haciendo eco de la situacion tensa que hay en Costa de Marfirl y que puede desencadernar una nueva guerra civil.
Abiyán, 6 dic (PL) La tensión y el peligro de una guerra persisten en Costa de Marfil, que tiene dos presidentes y dos primeros ministros designados por Alassane Ouattara y Laurent Gbagbo, proclamados jefes del Estado.
Un día después de que la Comisión Electoral declarase al líder opositor Alassane Ouattara ganador de las elecciones presidenciales en Costa de Marfil, el Consejo Constitucional proclama vencedor al actual presidente Laurent Gbagbo.
El líder opositor Alassane Ouattara ha sido declarado ganador de las presidenciales del domingo en Costa de Marfil, obteniendo el 54,1 por ciento de los votos. El presidente Laurent Gbagbo no acepta la derrota. Los seguidores del presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, impiden a la Comisión Electoral dar a conocer los resultados de segunda vuelta electoral. También las oficinas de la oposición en Abidjan han sido atacadas.
Los líderes de África Occidental han "reconocido por unanimidad a Alassane Dramane Ouattara" como "el presidente electo de Costa de Marfil". La protesta contra el "golpe" del presidente saliente Laurent Gbagbo es universal.
Por su parte, Estados Unidos baraja la imposición de sanciones a Costa de Marfil si  Gbagbo no admite su derrota en las últimas elecciones y traspasa el poder, según aseguró este jueves el secretario de Estado adjunto para Asuntos Africanos, Johnnie Carson.
"Estados Unidos está barajando dar nuevos pasos y adoptar sanciones contra el presidente Gbagbo, su familia, su esposa y todos los que apoyen su posicionamiento ilegal", declaró Carson, durante un encuentro con periodistas africanos en Malaui.
El ministro francés de Cooperación, Henri de Raincourt, afirmó que el presidente electo de Costa de Marfil es Alassane Ouattara y recalcó que "no hay ambigüedad" en este hecho, pese a las pretensiones del hasta ahora gobernante del país, Laurent Gbagbo, de seguir en el cargo.
"Las cosas están claras y no se puede poner en cuestión que el presidente electo de Costa de Marfil es Alassane Ouattara", recalcó el miembro del Gobierno francés, con lo que ratificaba la postura de su Gobierno, que ya ha pedido a Gbagbo que abandone la Presidencia.
La situación ha generado una gran tensión que hace temer la reanudación de la guerra civil, ya que las Fuerzas Armadas, que controlan el sur del país, apoyan hasta el momento a Gbagbo, mientras la milicia de las Fuerzas Nuevas, que no se desarmó tras la guerra y controla el norte, respalda a Ouattara. EFE

'LA VERDAD DE QUE DIOS ES AMOR'

PEDRO CASALDÁLIGA, Obispo
 Es difícil detectar El Anuncio
entre tantos anuncios que nos invaden.
¿Existe aún la Navidad?
¿Navidad es Buena Nueva?
¿Navidad es también Pascua?
Sabemos que «no hay lugar para ellos».
Sabemos que hay lugar para todos,
hasta para Dios...
El buey y la mula, huyendo del latifundio, se han refugiado en los ojos de este Niño.
El hambre no es sólo un problema social,
es un crimen mundial.
Contra el Agro-Negocio capitalista,
la Agro-Vida, el Bien-Vivir.
Todo puede ser mentira,
menos la verdad de que Dios es Amor
y de que toda la Humanidad
es una sola familia.
Dios continúa entrando por abajo,
pequeño, pobre, impotente,
pero trayéndonos su Paz.
Doña María y el señor José
continúan en la comunidad.
La Veva continúa siendo tapirapé.
La sangre de los mártires
continúa fecundando la primavera alternativa.
Los cayados de los pastores,
(y del Parkinson también),
las banderas militantes,
las manos solidarias
y los cantos de la juventud
continúan alentando la Caminada.
Las estrellas sólo se ven de noche.
Y de noche surge el Resucitado.
«No tengan miedo».
En coherencia, con tesón y en la Esperanza,
seamos cada día Navidad,
cada día seamos Pascua.
Amén, Axé, Awire, Aleluia.
Navidad 2010, año nuevo 2011
Eclesalia.net

EL SECRETO Y LA MENTIRA DE LOS DERECHOS HUMANOS DE “TODOS”

JOSÉ IGNACIO CALLEJA  Experto en Moral Social Cristiana
El día de los derechos humanos, cada 10 de diciembre del año en curso, nos convoca a no pocos "opinadores" a dar una vuelta por esta cuestión mayor de la vida en común. ¿Faltará alguna palabra que decir sobre ellos? Hace un tiempo, no sé cuántos años, yo no me sentía demasiado atraído por la reflexión sobre los derechos humanos. La sentía tan teórica y manipulada que me acercaba a ella como a regañadientes. Hay que ser falsos, -pensaba-, para hablar así del ser humano sin enmudecer al ver un telediario. Lo sigo pensando.

Un día, tampoco sé bien cuándo ni importa ahora, leí un texto de Ignacio Ellacuría y al poco otro de Juan Luis Segundo. Son teólogos de la liberación, como el lector sabe, y allí aprecié algo en lo que no había pensado. Era esta idea, o quizá más que una idea, una máxima vital: "Nunca digan que los pobres han perdido la dignidad humana, ni en situaciones extremas, pues la dignidad de su ser personas es lo único que les queda contra la opresión y el olvido". Y seguían estos maestros de lo mejor de la vida en común con su intuición irrenunciable: "La dignidad, -venían a decir-, es lo único que le queda al ser humano más pobre, a la víctima de la mayor injusticia, para rebelarse cuando se lo han quitado todo". Poco después, o quizá antes, ¡qué más da!, leí esto mismo en nuestro Juan Luis Ruiz de la Peña. Sólo por esto, descanse en paz. Se lo merece.
Y es verdad. La dignidad del ser humano, esa realidad óntica y moral que se expresa como inteligencia y libertad, y de la que derivan nuestros derechos fundamentales, es nuestro bien por excelencia; y en su excelencia única, es la realidad que nadie puede negar para defender sus propios derechos. Esto es lo que hay detrás de una ética civil y de una democracia política. Y esto es lo que cuestiona de manera absoluta la "justicia" de la legalidad internacional y la perversa manera de resolver hoy, por ejemplo, la crisis económica y su reparto de esfuerzos.
Es sabido que la distancia que media entre los principios éticos y la realidad social hay que salvarla con sabiduría política y moral. Es decir, hay que tener habilidad política para conseguir el equilibrio posible, en un lugar y momento determinados, entre los recursos de todo tipo y los diversos objetivos sociales. Este equilibrio social tiene siempre un hilo conductor en su moralidad y su realismo. No es otro que el respeto de la dignidad y los derechos humanos de todos, y su primera medida, las necesidades más fundamentales de la gente más pobre y débil. Con discernimiento sobre las responsabilidades personales, y con exigencia en su caso, desde luego que sí; pero con las necesidades y libertades de los más débiles en el centro. Sin los más pobres y débiles, no hay dignidad humana para los demás. Es una nueva manera de amurallar el castillo del señor feudal.
Como yo procedo del mundo cristiano y católico, es lógico que reclame una posición absolutamente firme de la Iglesia en cuanto a la dignidad humana, con todas sus consecuencias personales y sociales. Hace tiempo, demasiado, que el discurso moral de la Iglesia Católica es rotundo en cuanto a la dignidad humana de todos, pero muy pobre en sus consecuencias sociales para ella y para el mundo. No son ganas de polémica. Lo digo porque me importa mucho.
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MÁS CERCA DE LOS QUE SUFREN

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Encerrado en la fortaleza de Maqueronte, el Bautista vive anhelando la llegada del juicio terrible de Dios que extirpará de raíz el pecado del pueblo. Por eso, las noticias que le llegan hasta su prisión acerca de Jesús lo dejan desconcertado: ¿cuándo va a pasar a la acción? ¿cuándo va a mostrar su fuerza justiciera? 
Antes de ser ejecutado, Juan logra enviar hasta Jesús algunos discípulos para que le responda a la pregunta que lo atormenta por dentro: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro» ¿Es Jesús el verdadero Mesías o hay que esperar a alguien más poderoso y violento?

Jesús no responde directamente. No se atribuye ningún título mesiánico. El camino para reconocer su verdadera identidad es más vivo y concreto. Decidle a Juan «lo que estáis viendo y oyendo». Para conocer cómo quiere Dios que sea su Enviado, hemos de observar bien cómo actúa Jesús y estar muy atentos a su mensaje. Ninguna confesión abstracta puede sustituir a este conocimiento concreto. 
Toda la actuación de Jesús está orientada a curar y liberar, no a juzgar ni condenar. Primero, le han de comunicar a Juan lo que ven: Jesús vive volcado hacia los que sufren, dedicado a liberarlos de lo que les impide vivir de manera sana, digna y dichosa. Este Mesías anuncia la salvación curando.

Luego, le han de decir lo que oyen a Jesús: un mensaje de esperanza dirigido precisamente a aquellos campesinos empobrecidos, víctimas de toda clase de abusos e injusticias. Este Mesías anuncia la Buena Noticia de Dios a los pobres.
Si alguien nos pregunta si somos seguidores del Mesías Jesús o han de esperar a otros, ¿qué obras les podemos mostrar? ¿qué mensaje nos pueden escuchar? No tenemos que pensar mucho para saber cuáles son los dos rasgos que no han de faltar en una comunidad de Jesús.
Primero, ir caminando hacia una comunidad curadora: un poco más cercana a los que sufren, más atenta a los enfermos más solos y desasistidos, más acogedora de los que necesitan ser escuchados y consolados, más presente en las desgracias de la gente.
Segundo, no construir la comunidad de espaldas a los pobres: al contrario, conocer más de cerca sus problemas, atender sus necesidades, defender sus derechos, no dejarlos desamparados. Son ellos los primeros que han de escuchar y sentir la Buena Noticia de Dios.
Una comunidad de Jesús no es sólo un lugar de iniciación a la fe ni un espacio de celebración. Ha de ser, de muchas maneras, fuente de vida más sana, lugar de acogida y casa para quien necesita hogar.
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